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Sergio Giménez
EL MÉTODO
ILZER
El técnico del Hoffenheim es experto en motivar a sus jugadores con métodos como disfrazarse de cocinero
Chris Ilzer decidió marcharse de un Sturm Graz en Champions para ir al Hoffenheim. El club alemán no está pasando por un buen momento.
Llegó en diciembre y la situación tampoco ha dado un giro radical con él. Solo ha ganado cuatro de los 17 partidos que ha dirigido.
Para motivar a sus jugadores ha usado métodos poco ortodoxos que han dado mucho que hablar en redes pero resultados dudosos.
En diciembre, después de tres partidos seguidos perdidos y sin marcar ningún gol, decidió utilizar nuevas técnicas de motivación.
Apareció disfrazado con un gorro de cocinero y un delantal en el vestuario y agitó una ‘pócima mágica’ imaginaria que el equipo necesitaba para ganar los partidos.
Las cosas se volvieron más extrañas. Más tarde utilizó un consolador para explicar a sus jugadores que debían “jugar igual de duros que él”.
No llegó al Hoffenheim solo. Su segundo entrenador, Uwe Hölzl, también usa discursos curiosos para arengar a los jugadores.
Suele recurrir al tejón de la miel en sus discursos, según Hölzl, “un animal intrépido pero también inteligente”.
También comparó al equipo con una locomotora porque “hay que calentarla con mucha energía para que empiece a rodar”.
Ambos se conocieron en el Puch bei Wiz de la séptima división austriaca. Ilzer entrenaba a Hölzl, que era ocho años mayor que él.
Comenzaron su andadura juntos en los banquillos en 2012 en el SC Weiz. Llegaron al fútbol profesional en 2017 y han llegado hasta la Champions.