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Mariano Tovar
EL VERANO
Así fue la mayor sequía de los últimos mil años en Europa
SIN FIN
Entre noviembre de 1539 y septiembre de 1540 en Europa Central se vivieron once meses infernales que en su tiempo bautizaron como “el verano sin fin”.
Hoy es conocida como la “megasequía del Renacimiento”. Se estima que las temperaturas superaron en hasta 7ºC las medias actuales en Europa.
El Rin, el Elba, el Sena y muchos otros ríos importantes se secaron en varios tramos, lo que también paralizó el comercio fluvial.
Los cronistas de la época cuentan que los árboles frutales florecieron dos veces en un año, confundidos por la ausencia de frío y lluvias.
Los pozos se secaron por completo. Las comunidades excavaban desesperadas en busca de agua subterránea.
En muchas regiones, los campesinos abandonaron sus tierras, incapaces de cultivar nada, lo que provocó migraciones y conflictos locales.
Las crónicas religiosas interpretaron el fenómeno como un castigo divino, y se organizaron procesiones y rezos masivos para pedir lluvia.
La falta de forraje obligó a sacrificar ganado en masa, lo que agravó la escasez de alimentos y elevó los precios de la carne y la leche.
En ciudades como Estrasburgo y Núremberg, se prohibió el uso de agua para lavar ropa o animales, reservándola solo para beber.
La sequía también tuvo efectos en la arquitectura: se suspendieron obras por falta de agua para mezclar cal y otros materiales.
Algunos viñedos sobrevivieron al calor, y las uvas concentraron tanto azúcar que se produjeron vinos excepcionalmente dulces ese año.
En los Alpes, los glaciares retrocedieron visiblemente, un fenómeno que no se repetiría con tal intensidad hasta siglos después.
Aunque fue un evento extremo, la megasequía de 1540 apenas fue recordada durante siglos, eclipsada por guerras y pestes posteriores.