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EL ALBAÑIL
DE LA JUVE
Gatti se levantaba a las 4 AM para cargar ladrillos, hoy es el capataz de la defensa de Italia
Alejandro Sinate
Hace unos años, Federico Gatti no marcaba a delanteros, montaba ventanas. Trabajaba de albañil y cristalero para poder sobrevivir.
Todo empezó cuando su padre, se quedó en paro. Federico tuvo que dejar las canteras del fútbol italiano (Torino) para traer dinero a casa.
Sonaba el despertador a las 4:00 AM. y se iba a trabajar en una obra o en una fábrica de ventanas, “Fue duro, pero me ayudó en mi formación”.
Gatti comenzó a alternar su trabajo en la construcción con su primer contacto con el fútbol senior. Lo hizo en el Pavarolo de 5ª división italiana.
Desde que empezó en el barro amateur (Pavarolo). No se saltó ni un escalón: jugó en 6ª, 5ª, 4ª, Serie C y Serie B antes de llegar a la élite.
En 6ª división jugaba de mediocentro ofensivo. Un entrenador vio que chocaba tan fuerte que lo retrasó a central. Ahí nació la bestia.
Tras disputar la Serie C con el Pro Patria, en la temporada 20/21, el Frosinone lo descubrió para su campaña en la Serie B.
Los Giallazzurri lo ficharon por solo 150.000€. Fue tan dominante esa temporada que, meses después, la Juventus pagó 9 millones por él.
De niño, en la cantera del Torino decían que era "torpe". Años después, con la Juve, les marcó el gol de la victoria en el Derbi.
Hoy, Gatti es un ídolo, pero no olvida su pasado: "Mis manos aún tienen las cicatrices del trabajo. Eso me mantiene los pies en la tierra".