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DE PANDILLERO
A Jamie Vardy lo echaron del Sheffield W. por ser bajito cuando era niño, se rodeó de malas compañías... y estuvo 6 meses jugando al fútbol con un grillete electrónico
A MITO PREMIER
Jorge Cuesta
No había mejor manera para Vardy de despedirse del Leicester, tras 13 años allí, que marcando el gol número 200 en su partido 500 con los 'foxes'.
Todo el estadio se puso en pie para despedir al mayor mito del club. A la espera de ver qué pasa con su futuro, Vardy ya es historia de la Premier.
Pero las cosas no siempre fueron tan fáciles. A los 15 años, lo echaron del equipo de su infancia, el Sheffield Wednesday, por su baja estatura.
"Fue un varapalo enorme. Encima, un mes después, pegué un gran estirón". A raíz de esto, se apartó del fútbol un año y se fue a trabajar a una fábrica.
Mientras tanto, había vuelto al fútbol pero a nivel amateur. Lo hacía en el Stocksbridge de séptima división, el equipo de la ciudad donde trabajaba.
Pasó a juntarse con gente equivocada y protagonizó una pelea en un 'pub' que casi lo lleva a la cárcel. Acabaron concediéndole la libertad condicional.
Debía estar en casa a las 18:30, y fue controlado 6 meses por un grillete en el tobillo que, de hecho, lucía también en los partidos de fútbol que jugaba.
"Si los partidos fuera de casa estaban demasiado lejos, tan solo podía jugar una parte. Mis padres me esperaban fuera para llevarme rápido a casa".
Pasado este oscuro episodio, Vardy consiguió asentar la cabeza y fue ascendiendo categorías en el fútbol. Hasta que llegó al Leicester en 2012.
Ya era profesional, pero su adicción al alcohol y la mala alimentación seguía estando presente. Todo cambió tras conocer a su actual mujer, Rebekah.
En su 27 cumpleaños, sus amigos le organizaron una fiesta. En dicho local trabajaba Rebekah. "Me puso los pies en la tierra y me ayudó a asentarme".
Ahora, donde sí se ha asentado es en la Premier, en la que es considerado toda una leyenda. No se retirará aún, y todos quieren tener su último baile.