Luka Doncic acaba de cumplir 27 años y lleva ya casi ocho temporadas completas en la NBA. Nada de lo que le está pasando le pillará seguramente, a estas alturas de su carrera, por sorpresa. Recién entrado en la mayoría de edad, acabado el verano de 2017, había ganado un Eurobasket con Eslovenia y se disponía a guiar al Real Madrid, un club en el que la presión es extrema, a un título de la Euroliga en la que él fue, además, MVP de la temporada y de la Final Four. Ha convivido siempre con la condición de niño prodigio y ha dejado atrás prácticamente todos los vaticinios, algunos aparentemente exagerados, que se habían hecho sobre él. Es difícil, verdaderamente, pedirle más. En sus siete primeras temporadas y pico en la NBA ha sido ya seis veces all star, cinco integrante del Mejor Quinteto, Rookie del Año, aspirante al MVP… y Máximo Anotador de la Liga una vez que pueden ser, en breve, dos. Porque va camino de repetir esta temporada. Su lucha es con Shai Gilgeous-Alexander: 32,6 por 31,9 del base de los Thunder. Ha fijado la cuarta mejor marca histórica en anotación antes de cumplir 27 años (una lista que lidera, como casi todas, LeBron James) y es uno de los tres únicos que han alcanzado esa edad con al menos 10.000 puntos, 4.000 rebotes y 4.000 asistencias. Los otros son LeBron, cómo no, y Oscar Robertson. En su carrera, hasta ahora, sus promedios son 29 puntos, 8,5 rebotes y 8,3 asistencias. Si se combinan los tres datos, el valor (45,8) supera el de cualquier jugador desde el merger NBA-ABA (la unión de las dos competiciones en 1976) con una excepción ilustre: esa especie de Superman que fue Wilt Chamberlain. Si el base esloveno se retirara hoy, solo Michael Jordan (30,12) y Chamberlain (30,07) mejorarían su dato en puntos por partido, y en playoffs (30,85) es segundo por detrás de Jordan y sus increíbles 33,45 puntos por noche de eliminatorias. Doncic llevó a los Mavericks a la final del Oeste, contra todo pronóstico, en 2022 y a las Finales de la NBA en 2024 después de unos playoffs superlativos. Pero desde entonces, su estrella ha declinado… al menos si se piensa en él como uno de los posibles mejores jugadores de la historia, algo que no era para nada descabellado hace un par de años. Evidentemente, Doncic un jugador extraordinario al que le tiene que quedar todavía, por lógica, mucho baloncesto de nivel básicamente superdotado por delante. Pero la acumulación de problemas físicos y un cuidado no siempre óptimo de su cuerpo han provocado un debate, seguramente legítimo, sobre cuánto y cómo durará su prime. Por el camino, vivió el trauma del traspaso de los Mavericks a los Lakers, un asunto que convirtió su caso en debate de todo el deporte mundial y magulló su sentido de la integridad y la lealtad, más desarrollado que el de otras grandes estrellas de la actualidad. Y, para colmo, juega en unos Lakers siempre ultra mediáticos que se mueven un par de escalones por detrás de los principales aspirantes al anillo. Así que esta temporada, aunque promedia 32,6 puntos, 7,7 rebotes y 8,6 asistencias, no está en el lote de principales favoritos al MVP, se extiende la sensación de que ha perdido un paso con respecto a la jerarquía de jugadores como Nikola Jokic o el citado Shai y aparece en muchos debates y en críticas que van de las más comprensibles y aceptables a las más estrafalarias, muchas inevitablemente vinculadas a que convive con el final de etapa en los Lakers de LeBron James, al que cuesta ver en la franquicia más allá de este próximo verano. Y, desde luego, también con una planificación que esta temporada apostó por el perfil bajo para intentar dar el golpe a partir de, otra vez, el verano próximo. Ahí, en cuanto llegue la próxima temporada, comenzará la hora de la verdad para los Lakers de Doncic. Mientras, claro, cada mala racha o cada tramo con más derrotas de la cuenta supone un evento de interés nacional en Estados Unidos. Los Lakers siempre convierten a su estrella en una personalidad de primerísimo rango del deporte estadounidense. Con sus enormes ventajas (desde luego económicas)… pero también sus dosis inevitables de ruido y toxicidad. Muchos van más allá del debate sobre si Doncic puede ser, o seguir siendo, tan bueno como en su primer lustro en la NBA, tan explosivo y decisivo en el rango más alto de la competición. Y ahí aparecen debates sobre cuánto se puede o no se puede ganar con él como referente; cómo mezcla su estilo de juego con sus compañeros, qué se puede hacer con su defensa o por qué no deja de protestar -a veces permanentemente- a los árbitros Una vez más, algunas de estas conversaciones son ridículas, por muy mediáticos que sean sus protagonistas. Otras tienen su parte de, como mínimo, sentido. Pero el caso es que el jaleo es permanente y el propio Doncic habló de ello después de la doble victoria, un alivio tras un pésimo tramo con tres derrotas muy feas consecutivas, contra Warriors y Kings: “Hay mucho ruido por ahí, intento no prestar atención”. Ese ruido tiene que ver con LeBron, sus 41 años y su complicada relación con los Lakers en este aparente final de un trayecto que va camino de durar ocho años, los mismos que lleva Doncic en la NBA. El ex de los Mavs lidera la NBA en pérdidas (4), sí, pero también está en los percentiles más altos en creación de tiro, anotación desde la media distancia… El punto de explosividad que ha perdido se nota en su alto volumen de tiros de tres, no siempre con los mejores porcentajes, y en la caída drástica que ha sufrido sus números penetraciones hacia la zona en las últimas tres temporadas. Ese, por ejemplo, sí es un asunto interesante. También, si se quiere, que el supuesto big three que forma con LeBron y Austin Reaves no ha funcionado como se esperaba. Él habla de que hace falta tiempo, que hay algo de química que todavía no se ha alcanzado porque las lesiones han tenido casi toda la temporada a, como mínimo, uno de los tres en el dique seco. Pero desde que se reunieron el pasado curso, el peor net rating del equipo sin contar los minutos en los que no está ninguno de los tres en pista (-11-4) lo tiene la combinación de Doncic y LeBron sin Reaves (-1,6). Lejísimos del +19,6 que tienen Doncic y Reaves. Los tres juntos están en un sorprendente -1,2. Y en lo individual, Doncic tiene el mejor dato solo: +6,2 por el +5,7 de Reaves y el -1,1 de LeBron. Cuando juegan los tres, la defensa no es de elite porque ni Doncic ni Reaves son especialistas, LeBron tiene 41 años y falta músculo en lel resto de la rotación; pero sorprende más que un ataque que debería ser elite solo lo es contra rivales de nivel inferior. Contra los aspirantes, sufre mucho para, por ejemplo, generar buenas situaciones de tiro. Algunos veteranos de los Lakers con mucha presencia mediática siguen, por supuesto en el barco de Doncic a pesar del torbellino de críticas y debates. Uno de ellos es Robert Horry: “Luka está empezando a confiar en sus compañeros. Muchos jugadores así de grandes creen que son tan buenos que pueden hacer todo solos, pero se acaban dando cuenta de que pueden pasar la bola. Luka lo está viendo ahora, se está dando cuenta de que no tiene que meter más de 30 puntos todos los días”. Un histórico como James Worthy ha sido todavía más claro: “Él es el futuro de los Lakers y no hay debate en eso. Ya ha llevado a un equipo a las Finales, es un líder y cuanta más experiencia tenga, más líder será también. Siempre va a poder meter muchos puntos, pero cuando implica en el juego a sus compañeros desde el principio, eso hace mejores a todos, lanza mucho al grupo. Es una máquina de hacer estadísticas… y, lo crea la gente o no, muchos días está bien en defensa también”. Charles Barkley, que no para de repetir a todo el que quiera escuchar que los Lakers no pueden ser un aspirante serio al título con su actual estructura, ha dejado claro que también le parece exagerado todo lo que se ha dicho de Doncic: “Me hace mucha gracia que ahora para la prensa él tiene la culpa de todo, todo lo malo de los Lakers es por él. Me parece hilarante”. Byron Scott, por su parte, tampoco se muerde la lengua… pero tampoco señala en otra dirección, no en la de Doncic: “Este tiene que ser el último año de LeBron en los Lakers. no tienes que irte a tu casa, pero sí tienes que irte de aquí”, acaba de decir el exentrenador y antiguo compañero de Worthy en los Lakers del Showtime. Entre los más críticos está el siempre lenguaraz Draymond Green, que tiene buena relación con Nico Harrison, el directivo que traspasó a Doncic y que acabó despedido por los Mavericks y convertido en enemigo público número 1 de los aficionados al deporte en Dallas y un profesional totalmente desprestigiado por su decisión pero, y eso es lo que algunos como Green se empeñan en no entender, todavía más por su procedimiento. Traspasar a Doncic con 25 años es seguramente un error se mire como se mire. Pero hacerlo por el retorno que recibió de los Lakers y sin exprimir el mercado de forma amplia es una gestión calamitosa, una desgracia histórica. Esto ha dicho el ala-pívot de los Warriors: “Muchos machacaron a Nico y no entendieron sus razones. Cuando se explicó se dijo que estaba haciendo el ridículo, que se había vuelto loco…. Ahora pongo la tele y veo a los mismos periodistas que destrozaron a Nico, y básicamente forzaron su despido, repitiendo básicamente los argumentos que él usó. Y nadie ha salido a pedir perdón a Nico por estar diciendo las mismas cosas que él dijo sobre Doncic. Él explicó por qué hacía el traspaso y todo el mundo le trató como a un puto idiota”. “Cuando Luka se dedica a driblar, driblar, driblar y tirar, y todo el rato lo mismo, nadie más se involucra en el juego”, dijo el locutor de radio de los Lakers, John Ireland, visiblemente frustrado cuando el equipo desperdició una ventaja de doce puntos en el tercer cuarto contra los Suns, la pasada semana. Y Grant Williams, ex de Celtics y Mavericks, aseguró que (hablando de los que fueron sus compañeros) Jayson Tatum es más importante que Doncic para convertir en ganador de verdad a un equipo: “Impacta más en que un equipo gane, actúa en todo, se nota en todas las facetas del juego y puede hacer de todo: anota, crea para los demás, defiende…”. Más sorprendente es la opinión de Zach Lowe, uno de los analistas más reputados de la NBA en los últimos años: “Su lloriqueo a los árbitros ya se acerca a los picos más altos de su época en Dallas. ¡Es en cada puta jugada! ¡Limítate a jugar, tío! No todo puede ser falta siempre. ¿Estás jugando para anotar una canasta o para provocar una falta? ¿Están en un cara a cara con los árbitros o jugando un partido? Es en cada posesión lo mismo, se le ha ido de las manos. Ahora mismo es imposible verle jugar, insoportable”. Lowe está ahora en el entorno de Bill Simmons, como un Max Kellerman todavía más duro: “Como puede meter muchos tiros casi cuando quiera, se ha parado su desarrollo como jugador en otras cosas importantes. Ahora sus compañeros andan por ahí sin participar, sin implicarse, sin energía, sin mover la bola y sin tocarla, no hay ritmo en el equipo. Y encima protesta a los árbitros en cada jugada, casi nunca defiende duro… tiene cuerpo para defender bien y es uno de los peores de toda la NBA en eso. Si algún el hacen una estatua, la suya tendrá que ser protestando a los árbitros”. El propio Simmons se sumó a las críticas: “Se supone que tendría que estar en el rango de jugadores como Jokic, Wembanyama y Shai. Pero no lo está ya”. Un exjugador, campeón con Spurs y Lakers, como Danny Green también señala la poca participación de sus compañeros, uno de los asuntos que más se repiten y que resultan más cuestionables de las críticas que recibe Doncic: “Nos encantan los partidos en lo que mete muchísimos puntos, pero quizá sería mejor que bajara un poco ese pistón y la bola circulara más. Igual es mejor no meter 40 sino 30 pero que tíos como LeBron y Reaves estén más implicado en el juego”. Dos más, para terminar. El exjugador Jay Williams cree que un equipo no puede ser campeón con Doncic como referente: “Tiene hábitos de perdedor, malos hábitos. Su impacto en el juego no coincide con las estadísticas que deja. Ves os número y son una locura, pero no parece que el efecto sea igual de grande en que el equipo gane”. Por último, la opinión sobre la situación de los Lakers de Brian Windhorst, uno de los pesos pesados de ESPN: “Cuando Luka Reaves y LeBron juegan juntos, no son un buen equipo. Solo lo son cuando están Luka y Reaves, ahí son excelentes. Pero los tres, no. Hay una diferencia enorme si ves los datos con unos y otros en pista”. En todo caso, hay debates razonables sobre el presente y futuro de Luka Doncic, cosas en las que podría mejorar o que quizá no ejecuta ahora tan bien como hace unos años. Pero resulta obvio que el esloveno es el menor de los problemas de los Lakers y que sigue siendo un jugador sobre el que construir un aspirante al anillo. Las opiniones, y más en torno a una franquicia como los Lakers, siempre serán masivas y exageradas. Y solo cambiarán, porque así suelen ser las cosas, cuando lleguen las victorias importantes, los grandes momentos en playoffs. El problema es que la franquicia angelina está, como mínimo, a un excelente verano en los despachos de eso. Y quizá ni así… ¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí